miércoles, agosto 16, 2017

Camino del Ebro (Fontibre-Zaragoza) - julio 2016

Etapa 1, 25 de julio: Fontibre - Orbaneja del Castillo (81 kms)


El Ebro es el río más caudaloso de España y el segundo más largo de los que desembocan en el Mediterráneo tras el Nilo, atraviesa siete Comunidades Autónomas y su antiguo topónimo Hiber dio nombre a la península ibérica y a los íberos. Iniciamos la ruta en Fontibre, en el nacimiento del Ebro, junto a la imagen de la Pilarica. Son las 9 de la mañana y hace un día estupendo. Por la noche hemos tenido una mínima de 9 grados, igual que por allí abajo. La máxima del día fueron 30, pero apenas hemos pasado calor por el viento fresco y por haber rodado emboscados gran parte del tiempo.

Nacimiento del Ebro


Primer pueblo de paso fue Reinosa a donde llegamos de Valladolid la tarde anterior. Al convalidarnos la subida al Monasterio de Montes Claros nos quedó una primera parte de la etapa muy cómoda, con tranquilas carreteras con tendencia a descender hasta Aldea de Ebro.


Iglesia en Reinosa


Iglesia románica de Bolmir. Ver más >>


La carreterilla estrecha y entre árboles, mejor opción para bajar a Bustasur en bici



Como anécdota, un poco antes, en la Ferrería de Bustasur, mientras consultábamos el mapa nos salió un perrazo ladrando y lanzado hacia nosotros. Nos faltaban platos que meter para salir pitando. Menos mal que era cuesta abajo que si no Alberto se lleva una dentellada.


El amigo Alberto, aquí tan feliz, y al rato tuvo que esprintar para que el perro no le mordiera


A partir de Aldea de Ebro (conjunto histórico, iglesia románica, 9 habitantes!) se nos acabó la satisfacción por la buena media que llevábamos. Una subida dura, y a ratos de empujar hasta Loma Somera y una bajada con mucha vegetación y estrecha nos hicieron perder mucho tiempo, así que al siguiente pueblo tiramos por carretera, 6 Kms hasta Villanueva de la Nía, donde tomamos un refrigerio con una tapa de avellanas y kikos, nuestra única comida durante la ruta.

 Iglesia románica de Bustasur

Aldea del Ebro (arriba y abajo)


Parte del sendero ciclable hacia Loma Somera


Dura subida por una de las pocas zonas de castaños que pasamos

De Villanueva intentamos una alternativa por otro camino que se veía en el mapa pero la jugada nos salió mal porque en un momento dado el camino se terminaba en una campa, así que vuelta atrás y a retomar el GR-99 hasta Olleros de Paredes Rubias. Ya apretaba el calor de lo lindo pero una fuente de agua fresca fue una bendición.


Más tarde pasamos San Martín de Elines. Pequeño pueblo con fantástica iglesia románica del siglo XII, la Colegiata.


Colegiata de San Martín de Elines

En Villaescusa nos pasamos a la carretera, que pasó a ser carreterilla al entrar en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, metiéndonos de lleno en el cańon del río Ebro, cuya máxima expresión es Orbaneja del Castillo. Antes de subir admiramos las cascada y me di un baño en el helada poza. Qué casteñetear de dientes en un ratito.

¿El agua? helada!!

El pueblo es pequeño pero turístico y más en un 25 de julio, festividad en varias comunidades cercanas. En cuanto se echó la tarde se largaron los visitantes y nos quedamos cuatro gatos. Cenamos de chiripa y para cuando quisimos echar una copichuela los tres bares habían cerrado poco después de las diez.


Orbaneja del Castillo no tiene actualmente castillo, ¿o sí? estructura almenada de las rocas al otro lado del Ebro frente al pueblo.

Casona encaramada en una roca en medio del pueblo

 El arroyo que cruza el pueblo, cae en cascada hacia el Ebro, formando antes las pozas para baño

Hostal El Abuelo, donde nos alojamos

El arroyo cruza el pueblo


Etapa 2, 26 de julio: Orbaneja del Castillo - Trespaderne (75 kms.)


Amanece una mañana estupenda, fresquita. Nos despedimos de Orbaneja cruzando el Ebro por puente peatonal por un sendero emboscado. En Quintanilla Escalada cambiamos de lado del río cruzando por un puente peatonal justo al lado del de la carretera. Qué maravilla tener dinero público para poder malgastarlo. Con el precio de ese puente daba para tener desbrozados los caminos del GR-99 durante unos años.


Más adelante desechamos seguir el GR que da un rodeo subiendo a Valdelateja. Por la crónica en Wikiloc del C.C. Horta sabemos que más allá de la central eléctrica del Porvenir donde acaba el camino sigue un sendero estrecho y lleno de maleza, pero ciclable, que nos permite llegar a Pesquera de Ebro. Parada para desayunar y nos encontramos con unos ciclistas de carretera que nos preguntan si estamos haciendo el GR-99 y nos dan algún consejo.


Salimos de Pesquera por carreterilla para recuperar el tiempo perdido por tanto sendero desde Orbaneja y lo retomamos en Tudanca donde la única opción para proseguir es un sendero pedregoso y zigzagueante muy empinado para sortear el estrechamiento del cañón del Ebro. Una vez superado, el GR-85 que se nos había incorporado en Tudanca se separa. El GR-99 baja hasta Fuente Honda, un afloramiento de agua que forma una charca y luego sigue por un sendero comido de maleza, para unirse poco después al GR-85 de nuevo, que traía mejor trazado y sin perder cota.


Llegamos a Cidad de Ebro y proseguimos hasta Manzanedillo. En Internet habíamos leído que a partir de ahí la ruta pasaba por varias fincas que obligaban a pasar la ruta por encima de la portera (ya nos había pasado la primera etapa, que existen pasos para senderistas, estrechos y en ele, pero que no permiten el paso de las bicicletas) así que decidimos seguir por carretera hasta Incinillas y pasar después el desfiladero de los Hocinos. En el puente del Aire abandonamos asfalto y tomamos camino empedrado antiguo hasta Puente Arenas de Valdivielso donde echamos una caña y nos tomamos un pincho de tortilla exquisito. Hay que ver qué bueno está todo cuando vas en ruta!


Por la zona de Valdivielso alternamos carreterillas, pistas, carriles y hasta algún campo a través por pérdida nuestra hasta Hoz de Valdivielso donde tras refrescarnos en una fuente emprendemos la subida del día. Durísima por carreterilla asfaltada hasta Tartales de los Montes y luego por pista hasta el Alto de Tesla para luego dejarse caer hasta Tartales de Villa y luego al desfiladero de la Horadada por el que llegamos a Trespaderne, un pueblo con apenas mil habitantes pero con muchos bares, y todos llenos, cosa de los emigrantes al País Vasco que vuelven al pueblo por vacaciones.


Alojamiento en Hostal José Luis, barato y muuuy sencillo, donde cenamos por encima de nuestras posibilidades. Eso sí, estaba todo riquisimo.


Etapa 3, 27 de julio - Trespaderne - Haro (81 kms.)


Abandonamos Trespaderne por sendero pegado al Ebro hasta Cillaperlata y a partir de aquí por pistón hasta QuintanSeca tras superar el collado de la Cucharera.


El siguiente hito del viaje sería la localidad de Frías, un auténtico regalo para la vista. Encaramado en una meseta dominando el valle este bello pueblo excepcionalmente bien conservado destaca a lo lejos por el perfil que dibujan su iglesia y su Castillo. Del otro lado también merecen verse sus casas colgantes. Se celebraba estos días en Frías un encuentro musical, What Is Music, donde la peña se encontraba acampada en la campa entre la iglesia y el Castillo.


Abandonamos Frías cruzando el Ebro por su bello puente y seguimos por sendero hasta que la maleza nos invita a pasarnos la carreterilla aledaña por donde avanzamos, mezclando senderos y asfalto por Montejo de San Miguel, Quintana de Martín Galíndez, Pangusion, rodeamos la central nuclear de Harina, Barcina del Barco y San Martín de Don y su enorme monasterio, vestigio de perdidas vocaciones.


Desde allí y tras ver el perfil de la etapa decidimos pasar del subidon a Sobron Alto y seguimos por carretera junto al embalse hasta Baños de Sobron, donde paramos a echar un bocata.


La socorrista de la piscina nos informa que aunque el puente de Bajos de Sobron esta roto, como habíamos comprobado un rato antes, es posible vadear el Ebro cruzando en diagonal por un promontorio rocoso que los vecinos han rellenado con cemento en algunos puntos donde no era posible saltar de una roca a otra. Gracias a esto conseguimos volver al GR y dejar la carretera.


Hasta Miranda de Ebro hay una sucesión de pistas y carreterillas que pasan por pueblos sin interés excepto sus iglesias: Villanueva-Soportilla, Puente Larra, Guinicio, Montañana, Suzana y por fin Miranda de Ebro.


En Miranda hacemos parada para tomar unas cañas y unos pinchos en compañía de Jacobo Sánchez, transandalusero que realizó la TA hace ya 5 ańos. Tras un paseo por el casco antiguo y un cafelito en la plaza de España nos acompañará hasta Haro, primero por el GR-99 y luego, tras pasar Inicio por la antigua carretera, prácticamente plana y sin nada de tráfico.


Nos alojamos en el Hostal Aragon confundidos por un comentario en TripAdvisor que le otorgaba un exagerado adjetivo “vintage” en vez de decir que era viejo y algo destartalado. Eso sí, 35€ justo al lado de la plaza.


Ronda de bares y vinos por las callejuelas y cena en el Terete con una menestra espectacular (son famosos por ello) y un lechazo para que no fuera todo verdura. Y más vino, que para eso estamos en zona de Riojas.


Etapa 4, 28 de julio: Haro - Logroño (61 kms.)


Hoy hemos sido perezosos, y tras desayuno con tostadas en el bar El Suizo (en todas las ciudades en España hay un bar Suizo?) y justo comenzamos a pedalear a Alberto ¡se le cae el pulsador del cambio! Parece que se le aflojó el tornillo que lo une a la manera de freno. Por suerte en una tienda de bicis justo al lado le ponen uno y retomamos camino sin perder demasiado tiempo.


Salimos por el barrio de las bodegas y al rato nos sumergimos en lo que será la tónica del día: viñedos junto al Ebro, pasando varias veces de La Rioja al País Vasco y viceversa. Todos los caminos están perfectos, algunos incluso asfaltados, por lo que a pesar de salir tarde y no ir demasiado rápido durante la jornada nos plantamos en Logroño a las cuatro de la tarde.


Parada en San Vicente de la Sonsierra para subir a su Castillo e iglesia, una fortificación del Reino de Navarra que tras la unión con Castilla perdió todo valor defensivo y fue vendido.


Luego siguió Baños de Ebro después Elciego, famosa población de la Rioja alavesa por ser sede de la bodega del Marqués de Riscal y su icónico edificio diseñado por Frank Gehry.


Tras La Puebla de Labarca y Assa decidimos cambiar el GR-99 por el GR-38 y por caminos que vimos en los mapas para evitar asfalto, acortar la distancia y llegar a Logroño (el Camino del Ebro no pasa por Logroño, sino por la cercana Oyon)


Nos alojamos en el primer hotel que vimos, un FyG, que resultó ser un hotel estupendo a a un precio magnífico.


Nos extrañó no ver demasiados peregrinos por la ciudad.


Cenamos en la conocida calle El Laurel, que estaba petada. Todo muy rico, pero algo caro.


Etapa 5, 29 de julio: Logroño - Castejón (100 kms.)


Desayuno en el hotel y partimos cruzando el Ebro. Debemos retomar el GR-99, que por una extraña razón no pasa por la capital de La Rioja, que además del mérito obvio que atesora de ser cruzado por el Iberis romano, aporta una ciudad con todos los servicios para un viajero, historia y la posibilidad de cruzarse con otros viajeros, los del Camino Francés viajando a Santiago.


La salida por carretera local hasta polígono industrial cercano es un peligral por la velocidad del tráfico y la escasez de arcén. Al fin, cruzamos el polígono y abandonamos la autonómica NA-134 y cogemos el GR: una sucesión de caminos agrícolas y pistas, a veces paralelos al Ebro hasta Mendavia, donde hacemos la primera parada del dia: Acuarius y pincho de tortilla.


De Mendavia a Lodosa pasamos del GR que anda dando rodeos siguiendo el Ebro y acortamos por carretera hasta cerca de Lodosa que anda en fiestas.


Desde Lodosa salimos por el GR pero pronto, gracias a los mapas de la guía, seleccionamos otros caminos y carreterillas para acortar la distancia.


En Rincón de Soto al mediodía, corazón de la denominación protegida de pera, sólo hay magrebíes esperando para volver a la faena en el campo, a pesar del Sol de justicia. En el pueblo de Milagro lo protegido es la pera.


Ya por el GR-99 a la sombra del bosque de Ribera llegamos por fin a Castejón, final de etapa, que prepara el día grande de sus fiestas para el día siguiente. De hecho hemos estado pasando, y al día siguiente, por poblaciones que tenían la calle principal preparadas para suelta de vaquillas.


Etapa 6, 30 de julio: Castejón - Alagón (80 kms.)
En Castejón andaban también de preparativos para el día grande de sus fiestas, pero no estábamos nosotros para esas cosas. Planificamos la etapa para volver a evitar los requiebros del GR siguiendo paralelo al Ebro. En parte como el día anterior el Camino de Santiago desde Zaragoza será nuestro aliado ( que recorremos en sentido inverso).


Salida por pista paralela a la vía del tren hasta llegar a Tudela, que también está en fiestas. Menudo recinto ferial junto al río, río que acompañamos siguiendo el GR hasta llegar al Canal Imperial de Aragon, que decidimos tomar hasta el cruce con Buñuel, donde retomamos el Camino del Ebro. Acuarius, cervecita y marchando. Hoy hace un calor terrible, por encima de los 40 grados, parcialmente mitigados por la brisa, más cálida a medida que pasan las horas, que ha hecho durante el día.


Seguimos de nuevo por la pista de servicio del Canal hasta Casas de Valverde donde nos cambiamos a una pista, asfaltada a veces, paralela al Canal, que nos permite avanzar más rápido, con menos esfuerzo y descansar del traqueteo de culos en la pista.


En Gallur parada técnica. Hace mucho calor, más que en el valle de Guadalquivir. Unas cervecitas, declinamos la invitación para quedarnos a comer de unos parroquianos entretenidos en una despedida de solteros. Tenemos aún camino por delante y cada vez hace más calor.


La siguiente parada es en Luceni, a tiempo para ver la Q3 del GP de Alemania, donde Rosberg se lleva la pole.


Siguiendo el GR que ahora va por buenas pistas pasamos por Alcalá de Ebro, Cabañas de Ebro y por fin Alagón, donde antes de llegar al Hotel Los Ángeles, hacemos última parada de repostaje en el bar Black&White. Curiosa la tropa que se movía por allí.

xxx

Etapa 7

sábado, julio 22, 2017

Montaña Palentina - agosto 2017

Vuelta circular en btt por la Montaña Palentina, en la Cordillera Cantábrica

Fiel a mi costumbre de realizar, al menos, un viaje de cicloturismo de montaña al año, este 2017 el destino elegido fue el macizo cantábrico de la Montaña Palentina, que rodeamos en 5 días mi compañero de ruta estos últimos año, Alberto y servidor.

La idea era dejar el coche en Cervera de Pisuerga y volver a él tras 5 días de pedaladas, aunque como veremos más adelante hubo algún imprevisto que alteró levemente los planes.

Íbamos los dos sin apenas haber salido en bici los últimos meses y con las bicicletas recién puestas a punto. Y sin probar. Craso error.

He de decir que no conocía la zona y a pesar de haber sido el año agrícola de 2017 el sexto más seco desde 1900 y que muchos prados estaban agostados, en general el paisaje es espectacular, de un verdor más que notable para estas épocas del año y por momentos parecido al de los Pirineos.

Una cosa que nos llamó la atención fue la despoblación de la zona. Si ya de por sí en interior penínsular sufre la marcha de sus poblaciones desde los años 50 del siglo pasado, en esta zona de Palencia con altitudes superiores a los 1.000 metros y con inviernos fríos (aunque cada vez menos por el calentamiento global) la cosa se agrava. Al menos en verano, los emigrantes, familias y turistas, llenan todos los pueblos y sus rincones.

Para realizar la ruta nos basamos en el libro Rutas BTT y Cicloturismo en la Montaña Palentina, de David Villegas y Vidal Rioja, publicado por La Pedrera Pindia.



Etapa 1: Cervera de Pisuerga - Barruelo de Santullán
Una etapa con un perfil relativamente cómodo excepto al final, aunque tenía una escapatoria para evitar la subida final, continuando por carril bici por el valle, así que no nos damos prisa por madrugar. Llegamos a Cervera, sacamos las bicis del coche, preparamos las bicis y comenzamos la marcha a las 12 de la mañana.

La salida de Cervera es por un camino paralelo al Pisuerga, ideal para comenzar a rodar y calentar en un entorno de vegetación de ribera.


Atravesamos pequeñas poblaciones (con más vida con los visitantes veraniegos) como Vado, Barcenilla, Foldada o Vallespinoso de Aguilar hasta llegar a Aguilar de Campoo, una de las entradas a la Montaña Palentina, junto con Guardo. Las dos son, de largo, las poblaciones más habitadas de la ruta con casi 7.000 habitantes cada una.

Aguilar de Campoo destaca por su industria galletera. En la década de 1960 hubo en Aguilar cinco fábricas de galletas: Gullón, Ruvil, Fontaneda, Tefe y Fontibre. 9 de cada 10 galletas que se consumían en España salían de las galleteras aguilarenses.

En Aguilar decidimos hacer una parada para comer a medio día antes de continuar. Paramos en uno de los bares concurridos de la porticada Plaza de España para echar unas jarras de cerveza y una ración de rabas.


Plaza de España en Aguilar...momentos antes de las jarras

Tras el "refrigerio" y a pesar de que íbamos bien de tiempo decidimos modificar el trazado de la ruta y obviar la subida de la segunda parte de la etapa y continuar por el valle tranquilamente rodando por un carril bici segregado de la carretera.

Parecía un buen plan pero el fuerte viento en contra y la cadena de mi bici que insistía en funcionar solo bien con el plato chico nos hizo desdecirnos y retomar el trazado original de la etapa a la altura de la población de Nestar cruzando por su puente romano.


Puente romano en Nestar

A partir de aquí comienza una suave subida entre campos de cereal hasta Cordovilla de Aguilar y desde aquí, y cuando ya entrábamos en la Comunidad de Cantabria, por un carril con un buen porcentaje (menos mal que el plato chico funcionaba correctamente!).


Subida por un robledal


Tras coronar una cómoda bajada por carretera nos deja en el final de etapa, Barruelo de Santullán. Un pueblo minero de la cuenca de carbón (dedicado en exclusiva al ferrocarril), que fue de los primeros en notar la crisis de la minería y que llegó a contar con más de 7.000 habitantes en la década de 1940. Con la electrificación de los ferrocarriles de Renfe se cerraron los pozos. Actualmente la población cuenta con apenas 1.200 habitantes...pero con bares como una ciudad grande. Cosas de las jubilaciones de los mineros y sus buenas pagas.

Entregados como es costumbre a comprobar por nuestros propios gaznates (llamémosle el "empirismo") los bares locales puedo dar fe que los recorrimos todos antes de cenar, y aún le dimos casi otra vuelta tras la cena a pesar del cansancio en las piernas por el primer día de pedales.

Nos alojamos en el Hotel Rural El Valle, que se ubica en las antiguas Escuelas Nacionales. Trato fantástico, habitación amplia, y buena comida. Para encontrar wifi hubiéramos necesitado del buen hacer de Paco Lobatón.

Etapa 2: Barruelo de Santullán - Camasobres
Frío comienzo de etapa, a unos 9 grados (igual que en Córdoba!). Pero pronto comenzaremos a entrar en calor ya que la primera parte de la etapa es en subida. Los primeros kilómetros por carril bici segregado de la carretera hasta Brañosera.

Tras una breve bajada (donde un guiri paseando un perro nos dice que más abajo no se puede continuar; estos guiris no se enteran) comienza el subidón del día, con buenos ratos de "infantería" hasta llegar al primer alto del día, Pamporquero (1.602 mts.)


Bajada tras Brañosera con guri+perro al fondo


Tramo de infantería

Los tramos de pendiente, más duros por la tierra suelta que por la pendiente, se hacen más llevaderos con el paisaje que contemplamos y con el aire fresco que permite que no reventemos de calor.



En el alto conectamos con el GR-1 y un buen rato de bajada hasta Herreruela de Castillería (otro sitio para jubilarse, jeje) y de aquí, por una carreterilla de montaña preciosa seguimos bajando hasta San Felices. Aquí ya conectamos con una carretera mayor y nos desviamos para comenzar a subir a Celada de Roblecedo.


Ermita entrando a Herreruela de Castillería


Casi llegando al pueblo la cadena, sin forzarla, se rompe, lo que temía desde el comienzo del viaje. Intentamos ponerle un eslabón rápido pero nos es imposible encajarlo, más tarde quitamos otro eslabón hacemos un empalme clásico pero la cadena queda tensa en esa unión y está claro que no aguantará nada, así que calculamos las opciones y tomamos la decisión de volvernos por carretera hacia Cervera. Desde el punto en el que estamos se encuentra a solo 20 kms. y la mayoría de ellos en bajada, pero a mitad de camino, en Vañes, hay una zona de varios kilómetros de subida que no aguantará la cadena, así que paro allí y Alberto seguirá hasta Cervera para coger el coche, volver a por mí y regresar a Cervera a ver si la única tienda de bicis puede arreglarnos el problema.


No hubo manera...

En Cervera tuvimos la suerte de topar con un gran tipo, Jon Pérez, donostiarra afincado en el puebloa con una tienda de bicis-actividades de montaña, Cervera Sport, que a pesar del incremento de trabajo que tenía en verano, nos hizo un hueco y me dejó la bicicleta como debería haber estado el primer día, cambiado casete y plato mediano. A partir de ahí no volví a tener problema con la transmisión durante el viaje.

Una vez resuelto, bicis al coche y carretera hasta Camasobres, final de etapa previsto para el día de hoy, de la que nos perdimos la segunda parte, aunque al menos conseguimos mantener el plan de ruta previsto hasta el final.

Camasobres, 19 habitantes, cuenta con una excepcional Posada, teniendo en cuenta la situación del pueblo, cuya única animación es la transitada carretera que lleva al turístico Potes en Cantabria.

La Posada Fuentes Carrionas se ubica en una antigua casona hidalga de buena cantería y blasonada, totalmente reformada. Una sorpresa en mitad de ese paraje de montaña. Dirigido por Felipe, un cubano, que a buen seguro echa de menos el calor de su tierra natal.


Etapa 3: Camasobres - Triollo
Dejamos el coche a la puerta de la Posada (lo que nos obligará el último día a volver a por él) y salimos en bajada y luego por una carreterilla que lleva a Casasvegas (otro de los pueblos a los que nos retiraríamos; mucha casa nueva de veraneante/emigrante). La mañana se presenta fresquita (7 grados) y nublada.

La cadena sigue igual, pero como a partir de Casasvegas viene subida por pista con plato chico me olvido de ella por unas horas. El paisaje mejora por momentos, cada vez más verde hasta que coronamos la Sierra de Alba, allí, cresteando disfrutamos de unas impresionantes vistas a nuestra derecha de valles en Cantabria, ya que vamos por la divisoria territorial municipal/autonómica.



Vamos subiendo hacia el primer puertaco del día, Collado Secarro, y en un momento el frío arrecia y nos obliga a colocarnos los gore-tex (igualito que en Córdoba a esas horas) y así continuamos subiendo.



Tras coronar empezamos una bajada y parece mejorar el tiempo. La diversión por la bajada durará poco ya que tras vadear el arroyo Arauz nos tocará subir el segundo puerto del día: más corto, con menos pendiente pero con más zonas técnicas.


Vadeo del arroyo Arauz


Collado Picorbillo


Coronamos el collado Picorbillo (1.795 mts.) y se abren a nuestros ojos una praderas de alta montaña llenas de vacas y con su monte protector vigilándolas, el Curavacas, techo de la Montaña Palentina.

Entramos en el precioso valle de Pineda y comenzamos una larga y entretenida bajada por camino pedregroso hasta llegar al fondo del valle donde el río Carrión, que nace un poco más arriba, culebrea como las "aguas tuertas" pirenáicas.



El valle de Pineda y abajo las "aguas tuertas" del río Carrión

Tras un cómodo descenso paralelo al Carrión y como vamos sobrados de tiempo hacemos un alto en un bar de Vidrieros donde nos "hidratamos" y damos cuenta de una ración de torreznos riquísimos. Si en la Transibilbedeak o en la Transpirenáica podría haberme alimentado a base de chistorras, en esta ruta palentina no me hubiera importado hacerlo igualmente a base de torreznos ;-).


En una ruta alforjera es primordial una buena hidratación


Unos kilómetros más adelante finalizamos la etapa en Triollos. Pernoctamos en el Hostal La Montaña, que en los últimos años ha cambiado de dueños y que bien merecería una visita de Alberto Chicote para enmendar, si fuera posible, la "operativa" del local. Lo mejor que podemos decir es que la cena fue copiosa (imposible comerse todo) y que dentro del menú entraba un vino de Rioja que estaba bien rico, aunque servido al estilo de los malos, bien frío.

Etapa 4: Triollo - Guardo
Desayuno de mierda con tostada con margarina y mermelada y justo al lado se sientan unos viejos con su buena tostada de aceite y tomate. Se nos queda una cara de tontos...

Hace fresco también esta mañana y salimos paralelos al Carrión rodando cómodamente hasta que llegamos a la cola del Embalse de Camporredondo donde abandonamos el río para, remontar primero por el Valle de Miranda, y tras cruzar el arroyo de mismo nombre, comenzar la primera subida del día hasta el Collado de la Corbeñera (1.692 mts.). Al llegar arriba, aprieta el viento frío y echo mano del chaleco...para comprobar que no lo llevo en la bici. He debido perderlo a pie de puerto cuando paré a quitarme ropa, y ahí se quedará. Como para bajar de nuevo el puerto para buscarlo!


A la salida de Triollo, con el Curavacas al fondo, bajo las nubes.


Subiendo a la Corbeñera. El chaleco se quedó a pie de puerto.


Comenzamos larga bajada que nos hace pasar por la Ermita-Refugio de Cristo-Sierra y luego por Valcobero (que llegó a estar deshabitado desde los 70', hoy tiene oficialmente con 4 habitantes, pero tiene hasta un bar, y justo estaban celebrando fiestas patronales y estaba aquello de los más animado; lástima que no fuera final de etapa).

Tras la bajada llegamos a la presa del embalse y más tarde cruzamos al otro lado del Carrión para bajar por una cómoda pista hasta Velilla del Río Carrión.


Cómoda pista por pinar hacia Velilla.

Desde Velilla al final de etapa, Guardo, por carretera, apenas hay un puñado de kilómetros, pero decidimos (tras echar unas birras y unas tapitas en Velilla) que como vamos sobrados de tiempo, respetaremos las etapas de la guía y continuaremos por el bucle que nos hacen dar para llegar a Guardo, con puerto de por medio (aún así, llegamos a las 15:00h., justo para otras jarras de "pan líquido").


Alberto coronando el collado de la pista Corcos

La última parte de la etapa es una cómoda bajada y luego un llaneo paralelos al Carrión para entrar en Guardo. Nos alojamos en el Hotel Tremazal (bueno, bonito, barato). Acuérdate de llevar un bañador o un pantalón limpio, porque en frente está el Spa municipal.



Etapa 5: Guardo - Cervera de Pisuerga
Última etapa. Cuando la noche anterior durante la cena, como era habitual, preparábamos la jornada siguiente con la guía, nos dimos cuenta que era la etapa más dura por la combinación de kilómetros y desnivel. Al finalizarla también estuvimos de acuerdo en que era la etapa más bonita de las cinco.

No madrugamos mucho y salimos relativamente tarde. Salida cómoda por una pista paralela a la carretera a Muñeca. Allí decidimos ahorrarnos dos rodeos consecutivos que subían al monte y luego volvían a bajar a la carretera plana que iba por el valle. Así que rodando unos kilómetros llanos por carretera nos ahorramos casi 10 kilómetros y dos buenas subidas.

Pasado Santibáñez de la Peña abandonamos el valle, esta vez sí, y comenzamos subida por carreterilla hasta el Santuario de Nª Sª del Brezo. Es una subida corta pero buenas rampas. El Santuario situado en la Sierra del Brezo y junto a la Fuente del Brezo ("fuente de los pastores" reza un cartel hoy en día en una fuente fuera del Santuario, ¿será la misma?). El Santuario es el más visitado de toda la provincia de Palencia y celebra también la romería más popular.


Al fondo, el Santuario de Nª Sª del Brezo


En una abertura de la Sierra del Brezo se contempla la llanura palentina

A partir de ahí, cuando pensábamos que habíamos coronado y que ya quedaba poca cuesta el resto de la etapa, la guía nos saca de nuestras fábulas y nos indica que nos queda subida. Muuucha subida. Y la primera rampa, empinada y con piedra suelta, nos hace echar un rato de "infantería". Atravesamos la Sierra de la Peña y cruzamos la cabecera del Valle de Miranda (el mismo que remontamos en la etapa Trillo-Guardo antes de empezar la subida al primer collado) para continuar subiendo de nuevo hasta el Alto de los Llanos (1.735 mts.)


Cerca ya del Alto de los Llanos con el pico Espigüete al fondo

Un descenso trepidante y una breve subida a pie, por un sendero que se está cerrando por la vegetación nos deja ante la sorpresa, agradable, del día, un precioso hayedo y un sendero por su umbría. Hasta ahora el roble y el pino habían sido nuestros compañeros de ruta. El sendero entre hayas, disfrutón, tanto subiendo como bajando.


Medio día y apenas el sol se deja ver en el hayedo

Salimos a un pequeño valle-pradera que nos deposita de nuevo en la "civilización". Primero San Martín de los Herreros y luego Ventanilla. Aquí atravesamos el río Rivera y bordeamos el embalse de Ruesga por un bonito sendero emboscado hasta llegar a la población de Ruesga, donde viendo la hora que era y la cercanía al final de etapa decidimos para para tomar un "refrigerio".


Camino tras el hayedo


Apenas unos kilómetros nos quedaban ya para Cervera de Pisuerga


El álbum completo de fotos puede verse aquí: https://goo.gl/photos/W9woFvyKoRR6fLEMA

sábado, julio 16, 2016

Algarve - Semana Santa 2016

Durante la Semana Santa aprovechamos cuatro días para acompañar a Julen Iturbe en su última parte de la ruta circular que estaba realizando por el Algarve junto a Alberto Etxeandia.

[algunos párrafos enteros han sido fusilados del blog de Julen, teníamos pocas ganas de escribir, para qué mentir]

23 de marzo
En Huelva nos reunimos Alberto Buitrago (Valladolid) y yo junto a los onubenses y nos trasladamos en coche hasta Vila Real de Santo Antonio donde tomamos un tren, que con transbordo posterior, nos acercará a Silves (a donde llegamos por carretera pedaleando con la noche ya echada).




24 de marzo, Silves - Salir (70.6 kms.)
Abandonamos Silves, que aparte del castillo, precioso, poco más tiene que ver


Castillo de Silves


Foto de grupo en el hotel, con el castillo al fondo

La baja forma que traía, sin apenas haber salido en bici en los últimos 2 años, un grupo de compañeros de bici con mejor forma y un terreno rompepiernas, donde no hay grandes subidas, pero donde el llano es "rara avis" vienen a confirmar mis sospechas: esta será una ruta para sufrir más que para bajar.



Una buena ración de cuestas

Desde el km. 15 ya voy pidiendo la hora. Encima en la primera bajada "disfrutona" donde adelanto a todo el mundo pasando de un lado a otro del reguero tengo el primer destalonamiento. A tomar por culo el líquido antipinchazos en la primera hora de ruta. Toca cambiar y poner cámara.

Más tarde otra pérdida de aire de la rueda de Julen, que cuesta algo más de arreglar nos proporciona un descanso.


Ni con cuatro fuimos capaces!


Al poco ya vendrá el descanso "oficial": cerveza y bocadillo en San Bartolomé de Messines. Llevamos  30 kms. y yo estoy para el arrastre, y encima el paisaje tampoco acompaña. Para los que conocen el concepto de "feísmo gallego", esto es lo mismo, pero mucho más al sur.

Nada más salir del pueblo vuelvo a pinchar. Y al reanudar la marcha, unos calambres hacen acto de presencia. "Éramos pocos y parió la abuela". Decido seguir por carretera para no ralentizar el ritmo del grupo y asegurarme poder llegar a destino. Me acompaña por carretera en compañía de Juan.

En Alte hacemos una última parada para beber algo. Seguimos por carretera hasta la casa rural, algo alejada del pueblo. Paseíto hasta el pueblo para la cena, para descubrir que el pueblo tampoco merecía gran cosa.


"preciosa" imagen de Alte con la cisterna presidiendo la silueta

25 de marzo, Salir - Vaqueiros (63.2 kms.)


Preparando las burras en la casa rural para comenzar la etapa

Después del baño de realidad del día anterior decido no fiar más la suerte del grupo a unas piernas que el primer día no respondieron. Viendo el perfil de la etapa, el más duro de los cuatro días, y la posibilidad que ofrecen las desiertas carreteras portuguesas del interior del Algarve, decido hacer la ruta por asfalto para rodar tranquilo, "hacer piernas", y asegurarme que el tercer día podré incorporarme al grupo con garantías.

Una etapa agradable por delante para disfrutar de paisajes despejados, bosquecillos de alcornocales y vistas amplias. La subidilla a Barranco do Velho es la primera exigencia del día, nada que ver con la ruta original por la vía Algarviana con sube-y-bajas y subida final con un porcentaje constante del quince o veinte por ciento, donde nuestros compañeros estuvieron un buen rato subiendo a pata con la bici a hombros. Nuestra previsión de ruta alternativa nos ahorró ese sufrimiento innecesario.

Seguimos por carretera con un desnivel agradable hasta Cachopo, último pueblo antes de Vaqueiros donde paramos a comer en el Palmeiras Caffe, un agradable bar de pueblo con terraza a la entrada donde nos comemos un gran plato combinado a imagen y semejanza de nuestros compañeros de mesa. No sabemos cómo se llamaba, pero era contundente. A mitad de la comida apareció José Augusto, onubense que harto de cuestarrones en Barranco do Velho abandonó el grupo y siguió por carretera hasta dar con nosotros.


Una cervecita reparadora en el Palmeiras Caffe

Tras el largo descanso, pocas ganas había de continuar, y más con el calor que hacía. La sorpresa agradable fue encontrarnos una pista medianamente asfaltada donde, decían, antes había un carril, así que con las fuerzas renovadas tras el almuerzo y el rédito obtenido del rodar redondo del día las primeras horas después de comer me sorprendieron con una inesperada fuerza en las piernas forzando en las cuestas hasta con el plato grande.

Llegamos a Vaqueiros a una hora del café, opción que rápidamente fue descartada por la opción cervecera.

26 de marzo, Vaqueiros - Vila Real de Santo Antonio (64.7 kms.)
Última etapa de mi min Vía Algarviana. Lástima ahora que en este último día, tras el entreno rodador del día anterior, me encontraba con buenas piernas. El día amaneció nublado y fresco lo que ayudaba a que el ritmo fuera vivo desde el comienzo.




No podía faltar un nuevo pinchazo, esta vez en el pueblecito de Malfrades

La salida de Vaqueiros nos lleva por una pista agradable entre la niebla y los inmensos jarales que predominan por la zona.



Como rodamos en ligera bajada los kilómetros pasan muy deprisa. A ello hay que añadir un buen tramo de carretera para acelerar aún más la etapa de hoy. El resultado: en menos de dos horas estamos a los pies del embalse de Odeleite con la mitad de la etapa ventilada.

Seguimos ruta para bajar pegados al Guadiana por pistas y senderos de su ribera portuguesa. Se hace entretenido y como la ruta es llevadera permite que vayamos juntos de cháchara. Nada que ver con los agobios de ayer que requerían concentración y esfuerzo.


Rodando paralelos al Guadiana


Alberto junto a un curioso árbol que da naranjas y limones a la vez


Una nueva parada en Azinhal para doparnos con florentinas, unas almendras caramelizadas y tostadas riquísimas, ha supuesto el último avituallamiento sólido en ruta. Todo un homenaje.



La última parte de la ruta se hizo pestosilla, con continuos sube-y-bajas, bordeando zonas urbanizas y en general sin gran interés paisajístico. Al llegar a Vila Real de Santo Antonio ronde de bocatas y birras para celebrar el final de etapa y ruta.